Podrán decir que tiene algunos kilos de más, o que carece de carisma, o que es muy fría e inexpresiva. Sin embargo, la checa Petra Kvitova se quitó todos los complejos de encima para imponerse en la final de Wimbledon 2011 a la muñeca siberiana, María Sharapova, para quedarse con su primer título de Grand Slam.
De profundos ojos azules, esta tenista zurda y de poderoso saque nacida en la República Checa el 8 de marzo de 1990, se une entonces al podio de las celebridades tenísticas nacidas en ese país de Europa del Este, como Martina Navratilova, Jana Novotna, Hana Mandlikova o Ivan Lendl.
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